Mejora de la concentración
Nuestros pensamientos influyen en forma extraordinaria sobre nuestros estados emotivos y nerviosos, ya que sus esquemas marcan la pauta de tensión nerviosa y nuestra condición anímica y mental.
Los pensamientos que cruzan por nuestra mente en forma habitual son verdaderas piedras angulares sobre las que construimos nuestra vida material y evocan un estado emocional equivalente a su intención y calidad.
Si vemos una escena de violencia en el cine, nuestros músculos tienden inconscientemente a imitar la acción que estamos viendo. Reproducimos inadvertidamente las tensiones musculares que observamos en otras personas. Debido a esto una persona toma los estados de tensión de todos los individuos con que alterna habitualmente.
Uno de los hábitos de nuestros pensamientos más perjudiciales es el que consiste en dejar vagar la imaginación, soñar despierto, o construir castillos en el aire. El persistir en esta costumbre lleva a la persona a alejarse gradualmente de la realidad, hasta el punto en que confunde lo real con lo imaginario.
Una de las características más importantes del pensamiento es la carencia de dominio volitivo sobre él. Pero, es susceptible de ser educado en cierto grado por nuestra voluntad.
Existe una íntima equivalencia entre la actividad imaginativa y los movimientos oculares. De esto se desprende que si logramos tranquilizar la imaginación se calmarán también los ojos, y si relajamos los ojos nuestra imaginación reducirá su actividad. Nuestros ojos son, por lo tanto, el instrumento de control que tenemos para dominar la imaginación.
La concentración mental se define como la capacidad de enfocar nuestra atención en una sola cosa, con exclusión de otras. Mientras más cosas que atender tenga el individuo en un momento dado, más dividido se encontrará su Yo.
La técnica para lograr la concentración de la mente gira indefectiblemente en torno a la adopción de una especial actividad emocional y volitiva, en que la persona asigna una importancia total, exclusiva y absorbente a la actividad, el objeto, o la idea en que se quiere concentrar. Es un proceso de indiferencia total hacia todo lo que no sea el objeto de interés.
Todo proceso de concentración es "una paciente fijación imaginativa" que se lleva a efecto en forma deliberada.
El único estado de descanso mental realmente efectivo es el que se lleva a cabo al lograr "dejar la mente en blanco" que es un estado de vacío mental donde se suspende temporalmente el flujo del pensamiento. El vacío mental es una "momentánea paralización del proceso del pensamiento", lograda voluntariamente.
Experiencia A
¿ Por qué se mueve el péndulo?. El movimiento del péndulo, que sigue la dirección del movimiento imaginado, comprueba que el experimentador realizó pequeños movimientos inconscientes con los dedos a fin de dar forma básica a la imagen que existía en su mente.
Experiencia B
¿Qué demuestra el hecho de que los globos oculares hayan seguido la dirección de lo imaginado? El movimiento de los globos oculares prueba que existe una evidente y estrecha relación entre el pensamiento y los movimientos oculares.
Tomar un objeto cualquiera, y observarlo detenidamente durante tres a cinco minutos y percatarse de todos sus detalles. No debe existir prisa, ni preocupación alguna por el tiempo del ejercicio, sino que más bien una absorción en la contemplación del objeto.
Después de observarlo se debe cerrar los ojos y tratar de reproducirlo imaginativamente en la forma más exacta posible, comparando posteriormente el grado de semejanza obtenido mentalmente.
Primera etapa
Sentado cómodamente o acostado de espaldas, se cierran los ojos y se comienza por fijar la atención en ellos. Después de un rato se notarán contracciones y descontracciones de los globos oculares y una tendencia a continuar parpadeando, a pesar de estar los ojos cerrados. Es preciso, por medio de la voluntad, tratar de aquietar totalmente el leve temblor de los párpados y las tensiones musculares del ojo.
Se debe persistir hasta observar una desaparición de toda actividad nerviosa en ambos ojos y párpados, con lo cual se pone término a la primera etapa.
Segunda etapa
Es necesario olvidarse de los ojos para fijar la atención en el flujo y reflujo respiratorio, procurando identificarse con el leve movimiento de dilatación y contracción del tórax.
Sentir claramente la alternancia de inspiración y espiración; inspiración y espiración; inspiración y espiración. NO se debe profundizar la inspiración, sólo respirar normalmente.
Tercera etapa
Después de un rato, cuando se estime que se ha llegado a una perfecta identificación respiratoria se debe olvidar el proceso respiratorio para centrar la atención en la visualización imaginativa del color negro, la cual continúa hasta que tienda a esfumarse espontáneamente.
La elevación del nivel de consciencia permite a la persona acercarse más a la realidad y a enfrentar las dificultades con poder y firmeza manteniendo el optimismo y la alegría por vivir, comprendiendo que todas las experiencias son utilizables para la superación espiritual , moral e intelectual , es decir, el desarrollo integral de si mismo.
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