Hay siete llaves a la gran puerta
Siendo ocho en una y una en ocho
Primero, deja que tu cuerpo esté quieto
Ligado por la fuerza de la voluntad,
Cuerpo rígido tienes que abortar
los niños del escozor que interrumpen tu mente
Seguidamente, que el ritmo de respiración sea bajo,
fácil, regular, y despacio;
Para que tu ser esté en tono
Con la ondulación pacífica del gran mar
Tercero, que tu vida sea pura y calmada,
Moviéndose suavemente como una palmera sin viento.
Cuart, la voluntad de vivir encadenada
Al amor único de lo profundo.
Quinto, deja la mente, divinamente libre
De sentido, observa su identidad.
Vigila cada pensamiento que te salta
¡Hora tras hora tu vigilia!
Ingtensa y afinada, hacia el interior,
Sin sobrepasar un sólo átomo de análisis
Sexto, sobre una cosa fijado
¡Callado todo el susurro del viento!
Cómo una flama recta y sin molestia
¡Inflama tu ser con una palabra!
Seguidamente, apacigua el éxtasis
Prolonga la meditación ascendiendo y fuerte,
Matando incluso a Dios si distrae
Tu atención sobre el acto escogido
Ultimo, todas estas cosas se te apoderan
Tiempo ya que la flor de medianoche florezca
Lo uno es. Pero incluso así
Mi hijo, no te desvías
Si tú retienes la expresión, dispara
tu mirada hacia la raíz oscura de éxtasis.
Descartando nombre, forma, vista y tensión
Incluso en esta alta conciencia;
¡Atravieso el corazón! Te dejo aquí:
Tú eres el Maestro. Yo honro
Tu esplendor que gira lejos
¡Oh Hermano de la Estrella de Plata!
Crowley