Una vez que el alquimista se encuentra frente a su athanor ( Thanos, Thanatos= muerte, Athanor, A- Thanos =Inmortal ) en posesión de la Prima Materia comienza a trabajar en lo que la filosofía Hermética ha dado en llamar "el Opus Mágnum" la gran obra, la cual se compone de tres etapas diferenciadas simbolizadas en la alquimia medieval por un dragón de tres cabezas, la primera negra, la segunda blanca y la tercera roja. Estas etapas corresponden a la Nigredo o etapa de Saturno, también simbolizada por un cuervo negro; la Albedo etapa de la Luna y simbolizada por una paloma blanca y la Rubedo correspondiente al Sol y que tenía por símbolo al León rojo.
NIGREDO: putrefactio, corresponde al color negro dentro de la labor alquímica, al planeta Saturno, a la muerte de Osiris, a los Arcanos XIII y XVIII. En el estudiante se despierta lo que se llama el Prerecuerdo del Oro Anterior: el último vestigio del poder celeste en toda materia que comienza a insinuarse. Y esta luminosa vaguedad hace que el estudiante advierta de forma vívida el triste estado en el que se encuentra el homo sapiens; una criatura de origen celeste reducida a poco más que un autómata sonámbulo, una especie de marioneta insectívora. Siente que ya no hay nada de los mundos inferiores (donde habitamos) que le atraiga, que le haga palpitar…No se siente de este mundo y ya no se alimenta de él. Esta fase se caracteriza por una reacción de rechazo, análisis, desilusión...
ALBEDO: también llamada la fase Lunar de Isis. Su color, el blanco, es producto de la purificación de la prima materia a través de la NIGREDO. La razón de este mecanismo es la de despertar la radiación consciente de la materia prima. Este sendero incluye la fusión del rey y la reina, el Sol y la Luna, el Azufre como elemento activo y el Mercurio acuático como elemento pasivo. Es la llamada CONIUNCTIO, por la cual se logra la unión de los opuestos, y se equilibran las fuerzas de atracción y repulsión. Es la Sal como elemento químico que permite fusionar las polaridades, gracias a su cualidad neutral. En esta fase se serena el “cielo” del athanor de las nubes psíquicas. Aquí observamos un proceso contrario al de la electrólisis, se trata de la ELECTROSÍNTESIS.
Y aquí comienza a tener un papel muy preponderante la luz solar. Una pista de este papel está en la función de las moléculas de ATP en la fotosíntesis.
LA RUBEDO: la tercera etapa, es la RUBEDO. Corresponde al Sol, al color Rojo y a Horus. Una vez que se ha logrado la purificación y la electrosíntesis, en la RUBEDO se procesa la fusión con el Yo Solar mediante lo que los orientales denominan antakarana.
En la RUBEDO, la prima materia se ha transfigurado en el Lapis Philosoforum o Piedra Filosofal que otorgaba al alquimista la capacidad de tejer los niveles exteriores de la realidad y la entrada a los misterios superiores…
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Nigredo, ‘negrura’
La ilustración alquímica de los chakras más famosa y sus sellos planetarios fue concebida por Johann Georg Gichtel (1638-1710), un alquimista originario de Regensburg, Alemania. De acuerdo a la descripción la imagen ilustra a un “hombre completamente terreno, natural y siniestro, en las estrellas y los elementos” y muestra cómo “la rueda de los planetas, en siete sellos diabólicos se superpone sobre el alma”. A su vez, se describió una rueda planetaria como el curso de las siete estrellas alrededor de la Tierra. En su ilustración Gichtel dispuso los siete planetas clásicos sobre el cuerpo humano y correlacionó a cada uno de ellos con uno de los siete vicios o pecados capitales, como el orgullo, la avaricia y la envidia. Gichtel quiso demostrar las circunstancias bajo las cuales evocan los planetas aspectos negativos en el hombre (más precisamente en qué relación de chakras). Esta resonancia planeta-chakra corresponde al más bajo estado vibracional, el Nigredo. Por lo tanto se ha sombreado la figura.
En este nivel energético más bajo el chakra base resuena con la vibración-sal de la Luna, el chakra esplénico/sexual con la vibración mercurial más baja, el chakra del plexo solar con la de Venus, el chakra del corazón con la vibración sal del Sol, el chakra laríngeo con Marte, el chakra del entrecejo con Júpiter y el chakra coronario con la vibración sal de Saturno.
Cuando predominan en el hombre las vibraciones de sal oscuras de los planetas, entonces la capacidad de autorreflexión no es muy elevada. Estas personas son fáciles de manipular y son olvidadizas. Para ellas el mundo consiste solamente de sus propios deseos y necesidades, a las que siguen inescrupulosamente. Las personas Nigredo son dominadas por patrones emocionales simples que dominan su capacidad cognoscitiva. Todas las personas pueden ser confinadas a la fase Nigredo por cierto tiempo. Entonces todo parece detenido y endurecido, nada se mueve y se percibe una sensación de sofocación. Aparecen las “enfermedades de endurecimiento”, como la rigidez de los miembros, la “artereosclorosis” y otras enfermedades sedimentarias. Una transformación alquímica interna permanente se inicia por medio de la intensificación del fuego, del azufre, de la transformación de las emociones y del fortalecimiento de la “cualidad del corazón”. Con la ayuda de esencias alquímicas como la perla, el oro, la plata y la esmeralda se puede sustentar especialmente un cambio. La esencia de la perla, la que fue altamente estimada por Paracelso y considerada como el segundo elixir en importancia después del oro, incrementa un contacto más fuerte con las propias emociones y la esmeralda fortalece las cualidades más elevadas del corazón. El oro restablece la energía vital y la plata nutre al alma con cuidado maternal y seguridad. Para aquellos que no pueden encontrar la salida a un dilema y a la rutina diaria, son de ayuda las esencias de diamante y de amatista. Las esencias de oro, zafiro y hierro otorgan la fortaleza necesaria y el coraje para tomar un nuevo camino.
Albedo, ‘blancura’
En la ilustración de Gichtel se da una indicación de la forma en que los planetas pueden actuar positivamente y de cómo los vicios pueden transformarse en virtudes: es la espiral marcada que conecta todos los “sellos de los chakras”, alternando entre la cúspide y la base. En esta nueva secuencia se muestra la forma de salir de la “negrura” hacia el camino de Albedo. Dependiendo de si se considera al corazón o a la corteza como el origen, esa nueva secuencia del planeta se refiere al “sendero del corazón” o el “sendero del místico” respectivamente. Sin embargo, estas resonancias planetas-chakras son sólo una etapa intermedia purificadora y superadora, venciendo la rigidez de Nigredo en su sendero hacia el nivel más alto de transformación, la vibración de Rubedo.
La personalidad de Albedo:
Cuando dominan las fuerzas Albedo de los planetas, se exaltan fácilmente las emociones. Sin embargo, la persona trata de aumentar la autorreflexión y su estado de atención. No obstante su sexualidad es siempre contradictoria al desarrollo de una forma superior del amor (esto no significa que deberá evitar el sexo). A semejanza de cómo las sustancias se destilan y purifican en un laboratorio, el hombre es purificado por el “fuego” y el “agua” de las emociones. Durante el desarrollo de las cualidades superiores del corazón el siempre hará una elección mejor entre “la luz y la oscuridad” y formará su carácter y las cualidades de su consciencia. Se disuelven miedos, traumas y bloqueos y fluirá la energía en su totalidad dentro de los chakras con toda su fuerza.
En esta fase, tanto la “escencia del corazón”, la esmeralda, como las esencias de oro y plata, son los mejores ayudantes en relación a las dos mezclas de rescate de los siete metales y las nueve gemas. Aquí es donde la esencia de perla ayuda a reconocer los miedos todavía ocultos. Además, el diamante, la amatista, el circonio y el vitriolo, muestran el camino de acceso a los niveles espirituales superiores.
Rubedo, ‘rojez’
Esta tercera secuencia de los siete planetas está codificada por los alquimistas en una figura geométrica determinada: la “Estrella Vitriol de Siete Puntas”. Ya se hizo referencia a ella en la última publicación en conexión con la estrella geomántica de siete puntas de los templos en Francia, la “línea del Grial” y del sistema energético extensivo de la Tierra.
En el la Estrella Vitriol de Siete Puntas también está codificada la secuencia planetaria de Nigredo. El orden planetario se corresponde con una conexión circular de los siete rayos planetarios. La secuencia Albedo conecta en forma de zigzag, en la cúspide, a los planetas de la estrella de siete puntas con el rayo del Sol y así con la línea del Grial (vea el número anterior). Resulta entonces la secuencia Rubedo, si se sigue los rayos de la estrella a través de su centro hasta el rayo opuesto –esto es desde Saturno a Venus y vía Júpiter, Mercurio, Marte y la Luna hasta el Sol– comparables a las líneas de un pentágono, en vez de la circunvalación a través de los bordes de una estrella de cinco puntas.
En el nivel Rubedo el chakra base vibra en resonancia con la más alta vibración del Sol, el chakra esplénico con la Luna, el plexo solar con Marte, el chakra cardíaco con Mercurio, el chakra laríngeo con Júpiter, el chakra del entrecejo con la vibración mercurial de Venus y el chakra coronario con la vibración más alta de Saturno. La curación alquímica acontece cuando los chakras comienzan a resonar con la más alta vibración.
La personalidad de Rubedo:
Cuando domina en nosotros la vibración de Rubedo en relación con los planetas, poseemos la capacidad distintiva de la autoobservación y la autorreflexión. Nuestro desarrollo espiritual se transforma en una necesidad interna. Una persona Rubedo reconoce que su cuerpo representa un “laboratorio” cósmico, por medio del cual él es capaz de aprender y de experimentar con su mente. El mismo está en la posición de completar la creación y de guiar su organismo a la mayor amplificación vibracional posible.
El objetivo es ahora preservar el estado Rubedo así como el flujo permanente de la vida diaria. El alcanzar un estado tal por primera vez no es garantía de permanecer en esta elevada armonía y nivel energético. Existen muchos registros de “maestros caídos”. Aquí es de ayuda la aplicación rítmica de la esencia respectiva, que cambia diariamente. Cada día de la semana está gobernado por un planeta que actúa como “regente”, lo que significa que la energía de ese planeta en ese día nos domina y afecta mayormente. Este conocimiento muy antiguo se preserva en los nombres de los días de la semana y en las divinidades planetarias (ver la tabla). Desde tiempos remotos son asignados a cada planeta un metal y una gema principal (así como una planta en particular) y precisamente esas esencias son aplicadas en cada uno de los días respectivos. De este modo el sistema energético está armonizado óptimamente con el nivel más alto de vibración de los planetas y el hombre vibra en el ritmo natural de la energía vital de nuestro planeta: los domingos el chakra de base se activa más intensamente; los martes el segundo chakra, y así sucesivamente día a día hasta llegar al chakra coronario los sábados.
http://rejillasdeluzypaz.wordpress.com/2009/11/11/la-alquimia-y-la-medicina-paracelsica/