L a primera sorpresa del día fue encontrarme con un e-mail del pelón (me hacía sentir que no tenía vida privada), que incluía un link para bajar un libro en PDF:
Como no podía alegarle nada, simplemente lo bajé y me puse a leerlo mientras me comía los huevitos revueltos con salsa mexicana y frijolitos refritos que me había dejado mi madre en la mesa, antes de irse.
Ese mismo día, en la noche, comencé a hacer los ejercicios que el libro recomendaba.
El estomago revuelto no volvió, pero las pesadillas me atacaban todos las noches, y hasta en las siestas.
Al séptimo día, me llegó un mensajito a mi cel: en dos horas en las sillas frente al cabañas.
Al menos esta vez no estaríamos cazando monjas.
Eran casi las doce cuando llegué. Mucha gente, aunque hacia algo de frio. El ruido de San Juan hacia que la plaza se sintiera aún más llena. El pelón estaba con unos niños de la calle, cuando lo vi. Traía una playera blanca con una estrella del caos, pantalones de mezclilla, botas vaqueras y tejana. Vi que sonrió cuando les dio algo a los niños, y luego los dejó y se me acercó.
- te estás volviendo más puntual, casi me sorprendes – dio una revisada rápida a la plaza, se fijo en la entrada del Cabañas, en las sillas, y luego comenzó a caminar hacia el mercado – vamos.
Lo seguí sin decir nada. Mi mamá se habría asombrado. Cruzamos el puente, entramos al mercado por el piso de abajo, navegamos entre los pasillos, hasta llegar al patio central que está entre las fruterías y las cosas de piel. Parecía niño chiquito, sonreía cuando veía muchas cosas, como las pilas de tripas en las carnicerías, o las frutas de muchos colores. Pidió un agua fresca de limón con chía, y se fue a sentar en las escaleras. Me senté a su lado, el se bajo un poco los lentes, vio por encima de ellos a su alrededor, mientras bebía por el popote.
- por lo que veo, has comenzado a hacer ejercicio – dijo en voz baja – nunca creí ver que te pusieras a trabajar por tu propia iniciativa.
- sí, decidí comenzar a portarme bien – le contesté, tratando de ser irónico.
- la magia del caos no se trata de “portarse bien” ni de ser “niño bueno” – contestó secamente. Parecía menos jovial que otras veces, como cansado.
- ah, vamos, toda religión se trata de portarse bien
- la magia del caos no es una religión, es una práctica, y no, no se trata de portarse bien. El problema con las religiones, es que usan la creencia en una vida después de la muerte como carnada para lograr el buen comportamiento: “pórtate bien y te irás al cielo”. Pero no hay ninguna prueba de lo que hay del otro lado de la muerte.
- pero – pensé en cuestionarle sobre el ritual que habíamos hecho, para recolectar el alma de un muerto, y me di cuenta que en realidad, no tenía que ver con lo que estaba diciendo en ese momento, así que me quedé callado.
- te dan un premio, si te portas bien, así que te portas bien PARA ganar el premio, y el premio es Eterno, la vida para siempre después de la muerte, así que aunque no exista ninguna prueba del cielo o el paraíso, la mayoría de la gente obedece, aunque sea por si las dudas…
- sí –asentí. La verdad es algo que me había cuestionado desde que estaba en el catecismo, de niño.
- y la ética, esa aberración de la filosofía, es todavía peor. Se inventan criterios abstractos para justificar el comportamiento bueno: como el “perfeccionamiento de la esencia humana”. No existe nada como eso, son ideas que inventaron ricos esclavistas hace dos mil años, ideas que no deberían haber sobrevivido tanto tiempo.
- pero, entonces ¿cuál es la motivación para actuar bien, dentro de la magia del caos?
- para empezar, no hay ni bueno ni malo, esos son inventos para sostener las estructuras sociales… que no nos importan un comino. En todo caso, tu pregunta debería ser ¿Cuál es la motivación para actuar de cierta manera y no de otra, en la magia del caos?
- sí, eso – me le quedé viendo, tratando de entender si quería que yo repitiera la pregunta… esos años en escuelas católicas me habían dañado mi aprendizaje.
- las reglas de conducta en la magia del caos, no salen de un deber teórico, ni de un objetivo metafísico, salen de razones prácticas y reales. Y son reglas de segundo nivel, reglas meta éticas, diría un filosofo, son reglas generales que pueden derivar en conductas especificas muy diferentes.
- no entendí nadita de nada – a ratos, el pelón cambiaba su manera de hablar, y sonaba como cualquier intelectual de alto nivel de la FIL.
Por un momento, puso cara de desesperación, se sobó la calva con ambas manos, respiró profundo, y siguió.
- es como, – se detuvo otro momento, como juntando las palabras en su mente – es como, quieres tener buena condición física, necesitas desarrollar músculos, y para desarrollar los músculos para tener condición física, puedes hacer diferentes tipos de ejercicios
- Ah, mjm – pregunté bajando la voz – pero entonces cual s el objetivo, a que equivale la condición física de tu ejemplo. – Abrió los ojos, momentáneamente sorprendido. Luego sonrió un poco.
- aumentar las capacidades de la consciencia, aumentar el poder, hacer la consciencia mas flexible. – lo dijo muy rápido, como si todo fuera un solo concepto.
- we we we, perate, ¿lo que quieres decir es que la conducta tiene efectos sobre la consciencia?
- para empezar, no me weyees… mis testículos siguen perfectamente funcionales- la seriedad de su voz me asustó un poco, dije el wey sin pensar – y contestando tu pregunta, si, la conducta tiene efectos directos sobre la consciencia, sobre las diferentes variables de la consciencia que señalamos en nuestra platica anterior.
Me le quedé viendo… tratando de recordar todo lo que dijo en la “plática” anterior.
-a ratos te destapas… nomas a ratitos… tu entiendes mejor con ejemplos: cuando un actor se pone a actuar un papel, y se mete mucho en el papel, comienza a pensar en como si fuera el personaje, ¿no?
- pos dicen, a mí nunca me ha pasado
-porque no eres actor. Pero imagínate que haces eso mismo, pero usando magia para empujar a tu consciencia. Actúas como otro ser, para mover tu consciencia al estado de consciencia en el que esta ese otro ser. Tu consciencia se vuelve igual que la de otro.
- es como los juegos de rol de la pc, pero más pesado – el pelón se detuvo, como interrumpido, y me volteó a ver de lado, con una mirada seria casi de odio.
- otra forma de hacerlo, es cuando usas tus conductas para romper los patrones que aprisionan tu poder. Ya habíamos hablado de cómo nuestro ego crea conductas en las que consumen poder, para sostener el ego, conductas que dan forma a la estructura externa del ego. La simple realización de conductas diferentes, que rompen con esos patrones, libera poder, que los magos del caos aprovechamos para empujar a nuestra consciencia. Comenzando con cambios pequeños, pequeñas conductas diferentes, que permiten ir liberando poder para cambiar conductas más grandes y más importantes para la estructura del ego.
- pero ¿eso quiere decir que se puede usar la conducta para fregarse al ego? – la mirada de maestro enojado del pelón cambió a una media sonrisa
- exacto. La idea no es nueva, desde el budismo zen hasta Gurdjieff, la han aplicado, de una u otra manera – la cara de idiota que puse, lo hizo detenerse de nuevo – Aannjj, si quieres sobrevivir más de tres meses en esta forma de vida, tienes que ponerte a estudiar mucho – respiró profundo y siguió – parte de la narrativa que construye al ego está compuesta de conductas: “YO hago esto, YO hago lo otro, YO suelo hacer esto, MI familia acostumbra hacer esto…”. El ego nos hace actuar porque desea la admiración de los demás, así que cuando modificas tu conducta para deconstruir las narrativas, cuando con tu conducta niegas la admiración de los demás, entonces le quitas poder al ego.
Creo que tenía mi cara de niño en catecismo, con todo y la boca abiertota, porque el pelón se detuvo, como que perdió la insipiracion. Me miró directamente a los ojos y me dijo:
- a ver, resume en pocas palabras todo lo que dije.- me sacó de mi sueño con los ojos abiertos, y por un momento no supe que decir, pero luego mi boca comenzó a hablar, para mi sorpresa.
- la conducta puede modificar la consciencia, puede modificar los estados de consciencia, puede usarse para descomponer los patrones de conducta que sostienen al ego, e incluso pueden usarse para desarmar directamente al ego.
La cara de sorpresa del pelón debe hacer sido como la mía.
- ojalá y me sorprendas más así, y menos de la otra manera. – creo que fue la primera vez que lo vi sonreír, sin estarse burlando de mi.
- pero, – le pregunté, de nuevo mi boca se movía sin yo estar pensando – todo lo que has dicho, sigue estando en un nivel teórico… ¿no hay algo así como los diez mandamientos del mago del caos?
- mm, no – su sorpresa de volvió todavía más clara- no hay una lista de qué cosas especificas no hacer, o que cosas específicas hacer, porque las acciones que cada uno debe realizar dependen de la estructura del ego de cada uno, e incluso, esas conductas pueden ir cambiando según el ego vaya cambiando.
- pero, eso crearía adultos con conductas inestables, ¿no?
- la estabilidad es un mito creado por la racionalidad egoica. ¿Acaso puedes observar en la naturaleza algo que sea verdaderamente estable? Todo está en procesos de cambio continuo, cíclicos, a veces, pero en cambio continuo.
- ¿y de que le sirve al ego que creamos que debemos ser estables?
- le permite crearse al ego un nicho en tu estructura psíquica, un lugar estable en el cual no será cuestionado ni tocado, desde el cual te puede engañar, desde el cual puede manejar todo.
Me detuve un momento, me quedé pensando, sentía que mi cerebro se forzaba, como si tuviera un conflicto interno.
- puedo ver tus engranajes esforzándose… ¿qué pasa?
- es que – me daba miedo hablar, porque sabia que me iba a meter un cagadón – si tengo que modificar mis conductas, y mis conductas tienen que estar relacionadas con los demás, eso quiere decir que voy a terminar mintiéndole a los demás, ¿no?
- no sólo mintiéndoles, sino usándolos, aun contra su voluntad. – su tono de voz cambio, era como seco, como frio, como de tumba.
- pero, ¿no es malo usar a los demás, mentirles?
Se me quedó viendo, con desesperanza y cansancio.
- no lo dije bien. Aquí no hay bueno ni malo, ya se. Pero tú mismo decías que lo hermoso del ser humano es que todos tenemos el potencial para alcanzar el absoluto, para volvernos magos y tocar el cielo. Es decir, no es como Harry Potter, no hay magos y muggles, no hay nadie superior de nacimiento. Si todos tenemos el mismo potencial, ¿de dónde me tomo el derecho de usar a los demás, de decirles mentiras? – su mirada pasó de nuevo del cansancio a un brillo inesperado.
- buena duda. Lo que nos distingue de ellos es nuestro poder. Por alguna razón, por accidente o predeterminación, tenemos más que ellos. No somos superiores en ningún sentido, porque todos comenzamos igual, pero por alguna razón, desconocida, la magia nos atropelló, y se quedó dentro de nosotros. Y tu responsabilidad eres tú mismo, esto tampoco es Matrix: no eres el elegido, no vienes a cambiar el mundo, no vienes a salvar a nadie. Lo único que tienes que hacer es lograr tu propia trascendencia.
- ¿ni siquiera tengo deudas contigo?
- no, yo no he hecho nada, yo soy solo el canal, el instrumento de la magia. El punto es que si los demás están en una situación desventajosa, si los demás son ahora como ovejas de un rebaño ignorante de su capacidad de volar, no es nuestra culpa. Ni nuestra responsabilidad. Todos tendrán un momento en la vida, en la que vean el potencial de la magia, y casi todos han renegado de ella, para seguir siendo esclavos de su ego, jugando a tener vida y buscar una falsa trascendencia.
- entonces, si cada mago solo es responsable de si mismo ¿Porqué me enseñas magia?
- creo que cada mago tiene un ciclo, con pasos que cumplir, y uno de esos pasos es enseñar la magia. No es lo mío esto de enseñar. Y menos a un tarado como tú. Pero he aprendido a no cuestionar los motivos ni los caminos de la magia.
Me quedé callado, viéndolo.
-¿quieres una tarea difícil? – Se me quedó viendo, con esa media sonrisa malvada – Comienza a usar a tu mamita para volverte un buen mago, y no un castrado.
Sentí como si un balde de agua fría me hubiera entrado en las venas.
fuente: http://extravia.net/2010/12/28/el-ethos-del-mago-del-caos/