La forma cristalina como vehículo de quinta dimensión
Pues como sabéis vamos a tratar hoy de un tema de esos que se ofrecen mucho a diatribas porque, al no ser visibles, o por lo menos no serlo con los ojos ordinarios […] siempre se prestan a especulaciones; siempre se prestan a que sean sólo percepciones subjetivas las que nos acompañan. Y a pesar de considerar que esas percepciones subjetivas son reales, tan reales como lo que llamamos objetivo, de cualquier manera hemos de ser cuidadosos siempre. Poder tener referencias para saber que aquello que percibimos como subjetivo produce resultados reales en la vida; si no, con facilidad nos quedamos envueltos siempre en ese halo de abstracción que impide saber si algo es cierto o no.
Cuando se habla de la Luz, cuando se habla del Cuerpo Luminoso se habla de algo que no tiene opuesto. Y sin embargo en nuestro lenguaje luz y oscuridad son opuestos. Sin embargo esto no es posible. Lo que surge realmente como experiencia de la Conciencia plasmada en la materia no puede tener opuesto; está más allá de la dualidad. Y por tanto el juego de esa luz necesita otra palabra, si no nos confundiremos. Si llamamos claro y oscuro a lo que pasa en la vida, entenderemos que el día es claro y la noche es oscura. La Luz, entonces, ya es otra cosa; es algo que sucede en el interior. Pero si no, tendremos que encontrar otra fórmula que una la conciencia y la energía; que una lo que nosotros llamamos presencia en el instante (o voluntad) con aquello que llamamos la manifestación del poder, como quiera uno decirlo.
Así que cada vez que nos encontramos en contacto con esta fuerza, siempre hemos puesto energía, siempre hemos puesto conciencia. Para que pueda existir algo en nosotros tenemos que necesidad de acumular energía. Tiene que haber energía en nuestro interior, y nunca la puede haber si continuamente estamos en crisis emocionales, si pasamos por depresiones y pasamos por angustias, por identificaciones, por batallas… Tampoco puede haber energía si tenemos explosiones agresivas, si estamos continuamente proyectando en el otro las causas de toda situación que sucede en nosotros. Tampoco puede haber energía si hay un vicio, si hay una alteración que la drena totalmente en nuestra vida, o si hay excesos sexuales o pérdidas de energía a través de la masturbación (y no por estar contra ella, sino porque ningún camino sexual debiera llevar a la eyaculación más que el de tener hijos). Pero el placer no exige la eyaculación, para nada. Al revés, la eyaculación lo estropea, lo rompe, lo destruye. Y por eso de alguna manera tanto las emociones, las explosiones, esos momentos en que uno se centra en la oscuridad en sí mismo o que cree realmente que no está en su mejor momento, que entra en contacto con una energía que le va drenando las fuerzas, tanto como las fantasías desbordantes, los vicios. Llamamos vicios pues al alcohol a veces, a un exceso de porros, a un exceso de lo que fuera, de diez minutos y lecturas... Cualquier vicio es importante y drena energía. Y también la sexualidad. Podría ser también un exceso de comida, una mala alimentación, una falta de capacidad respiratoria, o de contacto con la naturaleza. Hay muchas cosas que drenan nuestras energías. Y todas las cosas se resumen en una, en que todo el que no es feliz, está despilfarrando fuerzas. No ha abrazado su sombra y su sombra le come; le come por las noches y le come durante el día. Le come en cualquier experiencia emocional y en cualquier situación creativa; le come en cualquier tema en el que quiera expresar su verdadera naturaleza. Así que ser feliz debiera ser una obligación para el ser humano, y no ser feliz ya es una gran dificultad y estamos poniendo nosotros mismos para que la vida fluya en nosotros.
Así que cuando queremos hablar de cuerpo luminoso y energía siempre tenemos que encontrar el desarrollo de la geometría. Un punto, una línea, una esfera, una figura poliédrica a nuestro alrededor. Siempre nos encontramos antes o después con los principios de la geometría. Pitágoras vuelve a renacer y su escuela de Crotona también. Pero las viejas tradiciones son mucho más antiguas que Pitágoras, y en ellas se expresaba siempre lo mismo. El ser humano se mueve desde un punto. Ese punto hoy en día es el timo, el nuevo corazón, entre el pecho y la garganta; el nuevo lugar de defensa orgánica que no lucha contra la enfermedad enviando glóbulos blancos, sino que se une a ella y con ella ayuda a descifrar el código genético. La línea, el eje central: entre lo alto, el Sol, y lo bajo la Tierra. Entre el corazón del sol y el corazón de la tierra. Esa línea –siempre-, esa verticalidad, ese eje que puede llevarnos a la conciencia pasa por todos los chackras; pero no sólo por los siete conocidos, por lo menos por los trece que están hoy en activo: doce más uno.
El siguiente juego es el Cuerpo Luminoso. Podemos llamar al cuerpo luminoso el vehículo de cuarta dimensión. Y al siguiente es lo que suele llamarse la Merkaba (algunos le llaman el Merkabá; yo siempre le he llamado la Merkaba). Y la Merkaba siempre es un cuerpo de quinta dimensión; un cuerpo vinculado a la forma cristalina, poliédrico, pero que tiene una estructura cercana a un platillo volante. Cada ser humano nace desde ahí. Cada ser humano fue creado perfecto con ese cuerpo y a través de ese cuerpo. A través de ese cuerpo nos vinculamos con todas las dimensiones; a través de ese cuerpo creamos desde la nada la tierra. Porque la tierra no fue creada antes que el ser humano… Primero el espíritu existió; y luego los seres humanos crearon con su amor todos los mundos vegetales, animales y posteriores que fueron evolucionando, minerales incluidos. De tal manera que desde los éteres informes lo que llamamos el ser perfecto o la chispa perfecta de Dios, fue soñando los mundos y luego mucho más adelante en millones de años fue encarnando en ellos. Los había creado y ahora tenía que experimentarlos. Vinimos desde el comienzo con eso, por esa fuerza que nos acompaña, y ahora intentamos recuperarla. Primero porque su huella está en nosotros, segundo porque hay buena parte del código genético que está sin decodificar. Y buena parte de las envolturas del código genético expresan esa realidad del cuerpo luminoso. Hay envolturas que se refieren al amor por la tierra, hay envolturas que se refieren al puro y simple amor entre lo humano, a la unión, al vínculo, al instinto. Y hay envolturas que son más complejas, más complejas… Las séptima envoltura del código genético del ADN corresponde al Cuerpo Luminoso. [...]
Por eso siempre os he dicho que Cristo no es un Ser lleno de ideas morales, es un código genético despierto. La sangre de Cristo era importante no porque acumulara grandes ideas sobre el amor, sino porque al estar despiertas todas las envolturas de su ADN el Amor era el flujo natural de esa sangre. […] Una sangre despierta es una sangre crística, y un ser que activa, actualiza todas las facultades de su código genético es un ser que necesariamente está viviendo, está palpitando en la conciencia crística. Esto no sólo es un problema de ideas. La verdad es que al espíritu le importa poco, poquísimo, que tú seas bueno o malo, le importa poco que tú seas la víctima o el asesino, le importa poquísimo al espíritu cualquier cosa que diferencie a los seres humanos. El espíritu no sabe distinguir a dos de dos. Pero el espíritu sabe manifestarse en un código genético dormido o en un código genético despierto. La mayor parte de los seres que han dominado la tierra desde la oscuridad han vivido casi eternamente según nuestros cauces de vida, y sin embargo no pertenecían a la Luz. Lo cual significa que el espíritu no está condicionado por las normas morales.
Sin embargo para que una vez que estamos en la densidad de la materia podamos recuperar, despertar, activar estas capas del código genético […] tiene que hacerse a través de la conciencia. Para eso es necesario que abracemos nuestra sombra, nuestros miedos, lo que está oculto en el vientre, nuestros poderes, nuestra divinidad. Para eso es necesario que no caigamos en juegos depresivos, en “marujeos” emocionales; pero tampoco en explosiones de poder, tampoco en violencias, en agresividad; tampoco en identificarnos con el placer.
Cada vez que estamos en un sueño consciente, y nos dejamos llevar por el placer personal la conciencia se pierde. Da igual que sea sexual, que que sea la fama, que que sea el poder, que que sea el dinero, que que sea lo que vosotros queráis. Cualquier placer personal hace perder la lucidez en medio del sueño. Y el sueño, el ensueño es el que determina cómo es nuestra vida. Es en el ensueño donde se desenvuelve el nagual, y sin nagual no somos nada. Es imposible desarrollar un cuerpo luminoso sin abrirnos a la parte de nosotros mismos que no se ve con los ojos. Es imposible ser normal, y tener un cuerpo luminoso. Es imposible pasar por el aro –y sólo pasar por el aro, no saber dónde está la libertad y asumir que uno puede y debe pasar por el aro-, es imposible pasar por el aro y tener un cuerpo luminoso, y activarlo. Es imposible cumplir las normas sociales -que aquí fuera nos establecen sin ver al mismo tiempo otro mundo que está a su lado-, y tener un cuerpo luminoso. Es imposible no ser un rebelde y despertar, es imposible. Así que necesariamente el despertar exige la rebeldía; la obediencia jamás ha permitido el despertar. La obediencia no es la entrega; la obediencia no es tampoco la obediencia a las normas religiosas y sociales, todas ellas están vendidas a la materia. La rebeldía es imprescindible, sin ella no hay solución. Y así, todos los grandes maestros han sido rebeldes. Todos han tirado el edificio que estaba montado ante sus ojos para seguir mostrando cuál era la realidad. No hay que hablar sólo de Jesús; de Mahavira hasta el propio Sakyamuni, pasando por cualquiera de ellos han tenido que romper el esquema existente.
Ahora estamos aquí. Tenemos un punto, el timo; un eje central que entra por nuestra fontanela: en vertical el Sol, pero el verdadero sol ahí arriba, y la Tierra. El centro entre los dos extremos más importantes sigue siendo el sol, pero sólo cuando podemos –de verdad- amar la tierra. Cuando amamos la tierra el sol es el punto más importante. Y cuando tenemos una esfera, esa esfera se crea a partir de ese vínculo con el pecho y con el timo que se expande. Timo, pecho, plexo solar forman esa esfera que se lanza hacia el mundo y crea el cuerpo luminoso. El cuerpo luminoso es nuestra energía alrededor, pero no es el vehículo de quinta dimensión. Nos cuesta sentir más allá de la piel, pero poco a poco vamos percibiendo cosas. Vamos recibiendo mensajes del cielo y de la tierra. Vamos recibiendo mensajes de un vínculo con un ser humano cuando nos centramos en él, de un lugar de poder…; vamos recibiendo energías de los sueños que tenemos… Esa gran esfera que nos rodea tiene que poder alargarse enormemente, pero cierto que cuando esa esfera se convierte en la armadura de luz, desde la zona de hara y desde la zona de kunda –la base de kundalini y la energía en nosotros, allí cerca del perineo- surge una enorme fuerza que crea una especie de gran disco de luz. Un disco horizontal -no vertical- en el cual la cabina de mando es el cuerpo luminoso; pero la irradiación alcanza muchos metros, 12-20 metros de distancia de radio. Ese sí es un vehículo de quinta dimensión. El vehículo de cuarta dimensión está siempre con nosotros, cerca de nosotros; con él podemos vivir mucho más divinamente en nuestra tierra. Ese vehículo puede ser programado, ese vehículo está vivo y es conciencia de Dios y total sabiduría de Dios en este instante. Ese vehículo es todo lo que tenemos para dialogar con nuestro Dios íntimo. Ese vehículo es la sabiduría de la luz en el momento de la muerte que nos tiene que responder a nuestras incógnitas y que nos conduce también a la libertad. Esta energía que nos rodea es el primer contacto esencial con el Ser, es la irradiación del ser desde el Sancta Sanctorum del corazón. Así que antes o después tenemos que hacernos familiares con ese vehículo. Con él somos seres humanos, y sin él no lo somos. Sin él lo único que manifestamos al mundo es una energía muy cercana a la piel, una especie de aura más o menos agitada por las emociones, pero ese cuerpo, esa envoltura luminosa sólo irradia como una esfera de verdad, -enorme a nuestro alrededor, bamboleándose a nuestro movimiento, penetrando incluso en la tierra cuando ya hemos resuelto los problemas básicos del ego-, cuando ya hemos abrazado nuestros miedos, cuando tenemos confianza en nosotros y amamos el Dios que somos, y no estamos en continua terapia con el rechazo de nuestra infancia; cuando comprendemos que no se puede cambiar todo lo que hemos vivido, ¡que ya vale! Que un día hay que acabar con este negocio de intentar arreglar los pequeños tornillos para arreglar el edificio entero.
Así pues, lo que estamos hablando no es para nada sólo esto que hemos llamado hasta aquí aura. Digamos que el aura pertenece a todos los seres, animales incluidos y árboles incluidos; hay partes del aura más conscientes que corresponden a lo humano que al mundo animal, relacionadas con las emociones. Las emociones son el veneno de la humanidad pero son también el vehículo de despegue; ambas cosas al mismo tiempo. Sin ellas no se puede caminar, ¡de verdad! ¡Y con ellas, tampoco! ¡Estamos perdidos! Ahora en ese juego paradójico -como siempre, ya que no hay nada que esté claro en esta tierra, gracias a Dios-, pues intentamos por un lado encontrar una fórmula que nos de sentimiento y no emoción. Emoción significa apegarse a las cosas, y agarrarse a ellas sin dejarlo ir. [...] Aquí se juega todo, en este instante. Ir hacia atrás para remover el pasado no siempre es un arma, y mucho menos impecable... Casi siempre trae hacia nosotros energías muy densas. [… ]
Ahora, tenemos ese cuerpo luminoso. ¿Dónde el Cuerpo Luminoso se manifiesta mejor que en cualquier otro lugar? En el ensueño. Nadie puede ver el cuerpo luminoso realmente; sí puede sentir percepciones, pero verlo realmente sólo podemos verlo en el ensueño. Y para que uno pueda ver el cuerpo luminoso tiene que ser capaz de abrazar la oscuridad… Y el ensueño es aplastante. En el ensueño no hay chorradas. En el ensueño o has aprendido o no has aprendido y eres un… No hay solución. El ensueño no admite ni esto (señalando una pizca con los dedos), así que en el ensueño te volverás a sentir perseguido, algo querrá matarte, o se te caerá una vela encima, o te ahogarás en cualquier momento… Y como no sepas que estás ensoñando y flotes; como temas a la muerte cuando viene a matarte; como no aceptes al enemigo cuando viene a enfrentarte... Y si no lo has resuelto en sueños, ¿cómo lo has podido resolver en la vigilia? Es imposible. Si el inconsciente no da el permiso todo lo que se resuelve en vigilia no sirve para nada! O lo resuelves una vez y tienes que repetirlo mil quinientas…
En el ensueño puede verse el cuerpo luminoso. Cuando estamos en el ensueño tenemos un cuerpo como el nuestro, si le miramos la energía vemos eso: una especie de cúpula! Ese es el cuerpo luminoso. Pero hay un momento en el cual nosotros podemos parar el sueño, podemos crear el sueño, y podemos convocar al espíritu. Si hay algo que “acojone” realmente es eso! Pues las tonterías y sustos en la vida son tonterías, cuando estás ahí en medio e invocas la presencia del Ser que Yo Soy o invocas el poder del Dios que eres os aseguro que conoceréis lo que es un verdadero “acojono”. Y después de cien veces de salir corriendo, más o menos,… pues un día quien sabe! Ya sabéis, la suerte del principiante… La primera vez, 99 corriendo, y la 101 empezamos de nuevo… Y entonces, cuando tú puedes convocar tu propio viaje, convocar a otros seres, vivir mundos reales que existen a nuestro alrededor, mundos que reúnen a todos los soñadores de Don Juan Matus, a los toltecas, a los olmecas, a los sufis, y a los tantricas y a los que viven en occidente, y que nos hacen ver lo mismo -porque lo que dicen es, “cuando se sale por lo alto ya no es una ficción ya no es como aquí una proyección, no!”- Ese es el juego del ojo que todo lo ve. Un ojo que tiene que ser visto más o menos así (entrelazando las manos en lo alto de la cabeza); y que tenéis que experimentar, porque no es una postura física… Mi cabeza es la pupila. Si yo pongo a otra persona y la miro, y luego nos ponemos juntos ya serán los ojos de una verdadera divinidad que mira para adelante… Pero la sensación interna es lo que importa, no ninguna postura especial. En el ensueño es donde nos jugamos la realidad de nuestros cuerpos luminosos. En el ensueño es donde se juega la realidad de un guerrero, de una guerrera -no en el sentido de batalla, sino de capacidad para afrontar su propia guerra-, su kurukshetra como diría el Bhagavad Gita. Y ¡cual es nuestro destino? Pues el de Arjuna. Está en la batalla y Arjuna dice “me cagüen la leche… Qué hago yo en medio de todo esto! Hermanos, primos, luchando…” Una verdadera lucha, una verdadera guerra nacional. Y él quiere escaparse. Y nosotros también queremos escaparnos. Pero no puede ser; la razón y la intuición tienen un día que enfrentarse. Y tú tienes que elegir. La batalla tiene que establecerse, y tu papel es guerrear. Cómo lo hagas esa es la cualidad del guerrero que eres. Si eres un guerrero violento y sólo tu espada crea sangre, ah! poco cosa. Pero si tu espada es la espada de la vida... Es una espada que no mata, que despierta; bueno! Entonces la batalla sigue teniendo sentido… Así que antes o después te dicen: “¿Aquí a qué has venido?” A conocer la oscuridad. ¿Y a qué has venido? A vivirla hasta el fondo. ¿Y a qué has venido? A intentar mantenerte en calma cuando ella surge… Batalla! Y así dice el Ser, no se anda con tonterías.
El ensueño permite afrontar el cuerpo luminoso. Así que están muy unidas ambas cosas. Mientras tanto es sólo una sensación. En esa sensación, como digo, tenemos un eje. Todos los días habría que activar el eje, todos los días. Subir y bajar por él. Hay muchas fórmulas. Conozco una docena que son muy eficaces. Y cada uno, cada maestrillo tiene su librillo. Pero finalmente hay que subir y bajar por ese eje. La inspiración asciende, la expulsión desciende. No todos están de acuerdo, pero sí la mayoría. Sobre todo en el camino tantrika había aún algunas excepciones que conocí bien en mis tiempos juveniles. Y había gente haciendo trabajos muy sofisticados, trabajos de miles de años anteriores… Después está el timo como centro; después está la envoltura que nace desde esa zona pecho-timo-plexo y que se expande; y después está esa Merkaba. La Merkaba por mucho que quieras crearla lo más que se puede hacer es activar el Cuerpo Luminoso. La Merkaba no se logra; la Merkaba exige que seas uno con toda vida. Exige que no haya sombras que puedan aterrorizar tus noches, exige que seas capaz de iluminar el sueño que es el mundo del nagual que nos ha sido concedido. Es el mundo de la noche igual que el que conocemos aquí es el mundo del día. Tan sagrado uno como otro. Nadie es completo hasta que no es consciente en sus propios sueños. Todo lo demás es basura. Sin la noche el día no sirve para nada, y sin el día la noche sólo es un vuelo efervescente sin sentido. Pero si dejamos uno sólo de los dos, estamos perdidos. O estamos en la brujería barata o estamos en la materialidad barata. Entonces nadie quiere meterse con los sueños… Ah! Es mucho más fácil hacer técnica. Inspiro, ahhh! me expando. Inspiro, Mierda! ¿Saben ustedes lo que significa mierda? El lugar hacia donde nacen las flores, ¿no se han dado cuenta?! Bien! Pero mientras tanto, mierda! Que significa: eso no parece que lleve muy lejos… Uno sigue haciendo el “gilipollas” todos los días sin el menor problema y todas las mañanas …ahhh!... (expiración) sin el menor problema tampoco, qué maravilla! Bien! Por eso es interesante! Está bien! Porque todo es energía. Porque tenemos todos, hombres y mujeres, una mentalidad masculina. Hagamos la técnica, que eso no pica, y lo demás ya vendrá… Si la hacemos seis meses seguro que algún día nos regalan algo… No sirve de nada! Para nada! La energía sin la conciencia no sirve. Y la conciencia sin la energía no sirve. ¿Qué ganamos teniendo más energía?, si seguimos despilfarrando sólo vamos a tener más crisis. Porque ni siquiera nos hemos atrevido a afrontar la realidad de nuestra sombra. Cuánto más energía tenéis, más líos tendréis… […] Ciertamente las crisis son nuestra única oportunidad. […] Y entonces, pues, nos metemos con la conciencia. Las crisis son por tanto una enorme ventaja; primero reunimos energía, y hacemos muchas cosas para tener energía: hacemos deporte, hacemos esto, respiramos, subimos, bajamos, meditamos y hacemos buenas obras. Y luego, cuando ya tenemos suficiente energía, la energía hace catapumba! Nos viene una crisis y nos dice ¡Oye! Ya es el momento de que bajes al suelo. Y a ver si despiertas un poquito porque así, podremos tener un nivel mayor de energía, para que tengas una crisis más grande y bajemos un poquito más. Y luego tengas una crisis más grande y bajemos un poquito más… Hasta que se acabe todo esto. Así que en este sentido, tenemos un camino, es un camino técnico, un camino impólume… Bah! Lo han metido allí en una auto-clave y es que no tiene ni un virus. Respiras, te expandes, subes, bajas, primer chackra, segundo chakra, y repites mantras tradicionales, y luego mueves la cabeza para crear un generador luminoso y lanzas el hiiiiiik del powa para que salga por tu fontanela. Pero si alguien cree que puede pasar por eso sin pagar el precio en la vida ordinaria está loco… Así que la vida debe conducirse siempre desde el otro lado, y el otro lado exige retiros, el otro lado exige la oscuridad, el otro lado exige que podamos abrazar la muerte y entregarnos a sus brazos. Porque toda nuestra vida sólo es un huida de la muerte, finalmente. El otro lado exige que armonicemos absolutamente las energías padre-madre y también que equilibremos las polaridades de nuestro masculino-femenino.
Entonces, si la sombra es importante, si el ensueño es importante, si la sexualidad es importante, si la propia energía –no digo que no- también es importante, ¿cómo podemos hacer que estas cuatro fuerzas que se unen con la vida cotidiana nos permitan crecer en profundidad? ¿Cuándo sabemos que las cosas funcionan? Por que no tenemos referencias... […] Hay caminos muy duros, muy ascéticos, muy del viejo tiempo, muy masculinos; hay caminos de devoción y entrega, de intento; caminos de claridad, caminos de comprensión, que son muy suaves, que no exigen grandes ascesis. Ambos tienen que estar juntos, ambos tienen que estar juntos. Porque por un lado hemos de confiar en la existencia, y hemos de formular la inmortalidad de nuestras células y la activación del código genético; por otro lado, hemos de darle energía suficiente al sistema para que pueda activarse. Pero como digo nunca podremos darle si sólo nuestra vida es una especie de camino grisáceo en que no hay nada que permita la luz. O perdemos la energía por falta de amor, o la perdemos por falta de orgasmo, o la perdemos por exceso de eyaculación, la perdemos por… la perdemos ahí. Pero la perdemos también por miedos, porque las pesadillas inundan nuestras noches o peor aún, ni siquiera eso! no inundan más que de gris oscuro, y ni siquiera hay sueños, no se acuerda uno de nada. Se echa a la cama destrozado de cansancio, pero si seguimos adelante los problemas que la vida nos plantea, las veces que nos echan del trabajo, las discusiones con el novio... no son nuestra culpa, son culpa de los otros. Los capitalistas, el sistema, los hombres que sólo piensan en eso… Ah! Ya! Ya! Ya veo!
Bueno. Pues entonces aquí no hay esperanza. Creo que sería mejor dedicarse a otra cosa. Así que si queremos encauzar las cosas tenemos que saber que esa Luz que está a nuestro alrededor es consciente, escucha nuestras decisiones y propósitos. Esa luz atrae hacia nosotros lo que necesitamos y por tanto lo que parece un desastre es una magnífica oportunidad de cambiar. Esa luz nos permite caminar en los mundos del sueño con conciencia. Esa luz nos trae recuerdos de otros tiempos, o pequeñas cosas que nos resuenan. Esa luz nos da visiones, intuiciones, sincronicidades; nos da signos de que lo que está sucediendo tiene que ver con nosotros mismos; y nos pone delante los dones con los que hemos venido a esta tierra y quizá también el destino. Esa luz conoce también lo que se puede conocer hoy del destino de la humanidad. [...]
Así que yo quisiera que ahora a partir de este trabajo, a partir de este esquema del cuerpo luminoso, a partir de que entendamos que todo ser humano con alma o sin alma –y sin duda que hay muchos seres que no la tienen- tiene derecho en este instante a alcanzar la libertad. Se decía que las dos terceras partes de la humanidad no eran seres humanos propiamente dicho o chispas divinas, como comentábamos hace poquito en una sesión. Es igual! Pues seres que pueden hacer esto ya han logrado que todo el mundo pueda alcanzar la libertad con tal de que desarrollen sentimientos amorosos.
El amor es la clave; el amor es la fuerza. El amor no significa solamente el poema y la sonrisa, el amor a veces es muy duro; quizá más duro que ninguna otra cosa. El amor significa la unidad, significa la capacidad para ser uno con el otro, significa la capacidad para afrontar las cosas cara a cara pero también al mismo tiempo para dejar que cada uno asuma su propio camino. El amor es una energía muy fuerte también, muy poderosa. Hay quien cree que el perdón también es la agenda, y para algunos puede serlo, pero para muchos no funciona. Se vende como el elixir universal y realmente el perdón no es lo mismo que la recapitulación. Tenemos que intentar vivir las cosas que hemos sufrido, o vivido en otros tiempos, y soltar las tensiones que hay en ellas. No basta con decir "te perdono lo que me has hecho", ese perdón es un perdón superficial que no sirve para nada... El perdón hay que pagarlo con el precio del recuerdo. No se recapitula para recordar, mejor sino para no tener pasado. Ese es el verdadero perdón: no tener pasado. Mientras tanto, puedes decir mil cosas sobre aquel ser que te agredió, que mientras no sueltes esa tensión que hay en tus músculos y en tus articulaciones tu perdón es pura fantasía... porque no lleva fuerza, ni has puesto nada.
Así que, tenemos una estructura. Se llamaba antiguamente a esa estructura un campo capaz de girar en todos los sentidos al mismo tiempo. Don Juan Matus habla de eso también cuando tienen que hablar con su cuerpo fuera de la tierra; que tiene que situarse cada uno en una dirección y girar en direcciones contrarias. Drunvalo ha hecho famoso eso del campo contra-rotatorio. Pero finalmente siempre ha existido el giro, siempre ha existido! Yo lo he conocido desde los sufis y los tantrikas, siempre! Y cada uno iba por un lado. Ahora se quiere que dos giren para un lado y otra pareja semejante a esa vaya para otro. Un doble tetraedro gira para un lado y otro doble tetraedro gira para el otro, así (representándolo con sus manos). Pero siempre se ha girado. Siempre ha habido una necesidad de crear un campo electromagnético, y físicamente así se crea el campo electromagnético. Por tanto, en ese giro de sensación interna que no está aquí delante, sino aquí (señalando), en este juego energético que nos rodea por delante y por detrás, ese movimiento de giro crea una ruptura de la conciencia.
De cualquier manera, y después de reflexionar sobre las experiencias, sigo diciendo que no se activa la Merkaba, se activa el cuerpo luminoso. La Merkaba es un juego distinto que exige otros parámetros y que no puede activarse voluntariamente; sin duda, es un regalo del cielo. El cuerpo luminoso puede activarse; puede también tener agujeros y puede tener pérdidas de energía. Pero puede ser un vehículo maravilloso para salir a otros planos, para enseñar conscientemente.
Así que cada vez que hacemos un camino o un trabajo interno en pro de la limpieza del pasado… -¡da igual! Qué más da que sea el rebirting, o la respiración holotrópica, o las dinámicas, o el trabajo de sesiones, la recapitulación... cada uno tiene sus 1000 caminos- pero digamos que cada vez que intentamos ser más nosotros mismos, cada vez que nos entregamos más a un sentimiento de fusión, cada vez que estamos más cerca de la tierra y sus maravillas, de la naturaleza y sus maravillas, cada vez que podemos y comenzamos una batalla interna por ser conscientes del sueño porque tenemos energía suficiente y claridad suficiente para hacerlo, cada vez que en ese sueño hay un peligro y lo asumimos, cuando hay una dificultad, la resolvemos o pedimos a alguien que nos ayude para resolverla; cuando la muerte nos persigue, o aceptamos la muerte; cada vez que estamos dando estos pasos, cada uno de esos tres pasos es un avance enorme en el camino de la ensoñación. Y entonces un día no solamente puedes ser consciente de que estás soñando y de que la tierra que te está ahogando y que te va a hacer despertar angustiado un segundo es tan irreal como todo... que te puedes explotar encima de ella porque estás soñando, que puedes atravesar el cristal de la ventana, que puedes ser libre de cualquier cosa material que te angustie; cada vez que sales de ahí das un paso más para un día detener el sueño. Y cuando tú le mires, el sueño está parado ante el vacío; y el primer pensamiento que surge en ti, ahí acabará, por ahí pasará. Si ese pensamiento es un lugar de poder, ahí irás; si ese pensamiento te une con otras gentes que están ensoñando entrarás en sus sueños; es una clave, siempre lo ha sido.
También eso mueve el ojo de eternidad que está en nuestra frente, es decir, el ojo de eternidad es la expresión en el tercer ojo de esa envoltura de luz. Y cuando a veces, -porque no siempre funciona, debo decirlo también… imagino que es un proceso en el que vamos avanzando todos-, y aunque habrá seres capaces de saltar directamente a la quinta dimensión por haberlo conseguido en otros tiempos, y por haber vivido los procesos de ascensión, lo común casi siempre es tener que hacer un largo camino a veces en que uno podrá detener su propio sueño, entrar en contacto con el ser y conocer a seres vivos de otras dimensiones. Aquellos de entre nosotros que hayan vivido los procesos de ascensión anteriormente y que hayan venido aquí a que simplemente esta vez lo hagamos todos juntos sin embargo un día tendrán ese regalo, y a partir de ese día conocerán lo que nadie debe conocer (o mejor lo que nadie puede conocer) y seguir siendo imbécil (pausa). Ni siquiera le he puesto demasiada fuerza, así que os imagináis que no le estoy insultando a nadie; salvo a mi propio recuerdo de mi mismo… No podemos conformarnos con la estupidez, no podemos conformarnos con lo ordinario. Digo no podemos, no digo no debemos. Digo: “tiene huevos u ovarios” aquel ser humano que acepta la vida tal y como se la dan estos “mamones”, sean del lugar que sean, y la sigue al pie de la letra, y sigue creyendo que el bien o el mal lo determinan los periódicos, y sigue creyendo que el único camino que tenemos es la supervivencia y sigue creyendo que no existe la providencia, que no existe el cuerpo luminoso, que no existe una vida mágica a nuestro lado, totalmente nuestra y en la que podemos y debemos entrar con pleno derecho. Pues llevamos tantos años que creo que me he ganado el derecho también a lanzar tres o cuatro palabrillas sobre esto.
Bien! Mi interés es que podamos dialogar un poquito sobre estas cosas, incluso sobre los aspectos prácticos de cómo trabajar con el cuerpo luminoso.
Pero el cuerpo luminoso, como cualquier cosa de la que hablemos nos pone delante de la realidad. Y la realidad es siempre que hay un mundo mágico a nuestro lado y que hay un mundo espiritual que está más allá de lo material y de lo mágico, y que esos tres mundos constituyen la vida humana. Que le llamemos cuerpo, alma y espíritu es nuestra libertad, que otros le llamen togual, nagual y tercera atención es cosa suya, que le llamemos el mundo trialéctico o que le llamemos como queráis llamarlo, da igual. Pero siempre habrá una fuerza que nos vincula al plano de lo visible y una realidad -que es nuestra propia naturaleza, también- que nos vincula al plano de lo invisible. Y siempre habrá una tercera presencia que será capaz de moverse entre uno y otro plano con plena impecabilidad. A esa presencia le llamamos libertad. Para que esa presencia tenga sentido el cuerpo luminoso tiene que estar activado y plenamente consciente, entonces podemos pasar de un mundo real, material, a un mundo aparentemente ficticio pero que es más real que el que conocemos. Y al conocer ese mundo, este se vuelve relativo; y así podemos mantener el entusiasmo y la claridad durante muchos años. Y conociendo ese mundo también ese lo volvemos relativo, porque éste también es nuestro mundo. ¿Cómo hacemos entonces para comprender que al final todo el juego es bajar ese otro mundo aquí sobre la tierra, que esta vez no tenemos que irnos a ningún lado? Que el juego principal es que la vida valga la pena, que es esto (señalando el cuerpo físico) lo que está despertando a Dios y no esto… Que se trata de que el código genético permita no sólo la supervivencia, sino la inmortalidad, la plena salud. Decimos algo incomprensible, los viejos guerreros lemurianos están vivos, todavía viven en las montañas de la tierra… ¿Qué, cómo dices? ¿Eso significa que habrían vivido 5000 años? Sí, eso significa. Nadie se equivoca . ¿Y que siguen vivos? Sí, en sus cuerpos; siguen vivos, y se les puede ver, y se puede contactar con ellos. Y son humanos como nosotros: nuestros antepasados! Pero no se han perdido en las magmas de la emoción y mucho menos de la negatividad. Ya eligieron, eligieron dejar de ver las estrellas de fuera para ver las estrellas de dentro. Así que el misterio nos rodea por todos los lados, la fuerza de la oscuridad es cada vez menor; pero yo no hablo desde la teoría y desde los periódicos menos. La fuerza de la oscuridad es cada vez menor. Hay más libertad para hacer lo que queramos, hay menos obstáculos, no nos rebotamos como antes una y otra vez ante cada pequeña cosa. Y sobre todo, cualquiera que hoy se ponga a trabajar dentro de sí va a entrar en manos de la oscuridad. Lo que significa que el 80% de los santos no salieron de ser esclavos de lo oscuro. Y que sólo los verdaderos santos que habían alcanzado la quinta dimensión salieron fuera de su poder. ¿Por qué? Pues porque los mundos de cuarta dimensión, el mundo arquetípico de las ideas y las emociones siempre ha pertenecido a la oscuridad, siempre! Hasta el año 1997 y por tanto, muchos de los que creíamos grandes hombres sólo han sido esclavos de la oscuridad. Cada vez que uno de ellos se evadía de la tierra y se iba al monte quedaba en manos de la oscuridad. Esto es lo único que nos puede salvar: (golpeando el suelo) la tierra; esto (señalando el cuerpo). Este cuerpo está más cerca del espíritu que esta mente y este corazón. Esa es la clave. Cuando perdemos el contacto con la tierra entramos entramos en manos de fuerzas que no controlamos. Pero gracias a Dios, desde hace unos años esas fuerzas no pertenecen a los que siempre las han tenido bajo su mano. Así que las nuevas juventudes, la nueva juventud tiene una gran oportunidad que nosotros no hemos tenido en otro tiempo, en que había que rebotar, rebotar y rebotar, luchar y rebotar, y luchar y rebotar…; y gracias a eso los que entran hoy entran con mucha más tranquilidad, con mucha más naturalidad, no tienen que luchar mil veces para conseguir un pequeña “boma” sino que pueden pasar a la primera.
Bueno! Pues estamos aquí! Tratando de hablar de esa Luz que Yo Soy. Es en la quinta dimensión, es en la luz verdadera de la Merkaba que es un cuerpo tetraédrico -mejor dicho que es un cuerpo poliédrico de muchas facetas, de forma cristalina y que vibra con el corazón de Gaia- donde somos definitivamente libres para iniciar una nueva etapa. Pero no libres del todo, la vida es muy larga. [...]
Bien! Así que os repito, para terminar y para dialogar un poco. Bien por los que trabajan la energía, pero que no se duerman. Sin crisis no hay cambios psicológicos. Así que pongamos un altar a las crisis, por favor, porque de manera natural prácticamente no cambia nadie. Cuanto más sepamos gestionar las crisis relajadamente, cuanto menos proyectemos la crisis hacia el exterior, y menos intentemos llenar de líos a los que nos rodean e implicarles en nuestra basura, más habremos avanzado. Cuanto más sepamos sentarnos en medio del volcán donde la lava es más caliente antes transformaremos todo. Pero si intentamos huir estamos perdidos. La crisis no está cerca de nosotros, nosotros somos la crisis. Entonces, todo el camino psicológico, todo el camino energético, todo el camino corporal, todo el camino de la luz supraconsciente está unido. El ser humano no puede vivirse en cachos. Y no es posible trabajar sólo en un lado y creer que trabajamos. Eso es una gran mentira en el mundo. Hacer técnicas y creer que nuestros problemas con el pariente no tienen nada que ver con nuestra vida, las pruebas con un hijo... No digo que tenga que haber armonía, digo que en ti tiene que haber armonía. No digo que esa persona tenga que estar en armonía, sino que tú tienes que ser armonía. No se trata de que todo sea paz a nuestro alrededor, sino de que tú te mantengas en calma o recuperes enseguida la calma en cuanto un proceso te altere…
Hay que seguir meditando cada día. Pero no hay que olvidar que luego quedan 23 horas para trabajar. Una en la crisis cotidiana, otra en el control natural y armonioso de ti mismo en la vida, en los pensamientos. Cómo podemos seguir adelante si estamos temiendo a la muerte; cómo alguien puede caminar por el cuerpo luminoso y la inmortalidad si tiene miedo aún a la muerte. Quien no está muerto, está muerto; morirá. Pero quien está muerto no morirá jamás... Todo guerrero debe estar muerto, incluso físicamente. No digo psíquicamente sólo. Su corazón se para y después vuelve a andar; pero ha debido pasar por la muerte… Así son los verdaderos guerreros! Pero hay algunos que ni siquiera quieren saber nada de eso. ¿Creéis que alguien puede ser inmortal sin abrazar la muerte? No! Si uno no es inmortal porque no tenga miedo a la muerte, sino porque ¡“está hasta los huevos” de morirse!… ¿Entendéis el pequeño matiz? Es que, no vaya a ser que nos equivoquemos. La muerte, mentirosa ella por excelencia, pues algún día tendrá que saber que si no le ofrecemos resistencia se convierte en algo increíble. Yo decía también, ahora que veo la sonrisa aquí, no olvidéis que es imposible ser libre sin abrazar el infierno, pero por favor, no os olvidéis que tampoco se puede ser libre sin mandar a la mierda el cielo. Así que, primero viene el enemigo, es un monstruo, viene en sueños, y por fin entendemos que sólo hay que entregarse, y nos entregamos. Y el monstruo siempre se convierte en algo maravilloso. Siempre se convierte en una ninfa de 18.000 colores; siempre se convierte en una especie de medusa, pero también en una mente armoniosa, todo luces a su alrededor; en un ángel, en una diosa… Siempre se convierte en algo maravilloso. Pues tened cuidado con lo algo maravilloso. Recordad que el cielo hay que mandarlo a la mierda también. Así cuando ese algo maravilloso tiene lugar, le mandáis a la mierda y os vais vosotros al paraíso que no le necesitáis para nada. Nunca hemos necesitado para nada ni a unos ni a otros, ¡nunca! Tenemos que asumir nuestro poder. Así que cuidado con estas trasmutaciones. El mal se convierte en belleza, y ya estamos “agilipollaos” Ay! También yo he pasado por eso.. Ay! Qué bonito diosa mía, llévame donde tú quieras, soy tu hijo, soy tu esclavo, haz lo que quieras… Ja! Jajaja! Qué gracia! Y te machacan por el otro lado. Así que, habrá que decirle “tampoco tú me interesas” … Y entonces será posible asumir nuestro poder e ir donde ese ser, esa puerta nos iba a llevar, pero sin necesidad de que nadie nos lleve, por nosotros mismos… E ir mucho más lejos aún que los regalos… Nadie regala más que lo que ya poseemos. Jamás nadie ha regalado otra cosa más que lo que ya tenemos.
Así que me gustaría que –en principio no hemos venido a hacer una sesión técnica sobre el cuerpo luminoso-, me gustaría que ya que todos tenemos como esencia del alma ese núcleo vivo, ya que venimos con él y somos él, tuvimos que ir dejando en el camino para llegar hasta aquí, ya que ese núcleo está vivo en sabiduría de Dios, y es nosotros mismos, ya que es el único gurú que existe y es la única fuerza que puede ser canalizada (aunque luego le pongamos el nombre de Sananda, Saint Germain o su tía)… Ya que sólo podemos conectar con esa fuerza…, esa fuerza es una con todas las presencias del universo, (también con la de Sananda y Saint Germain) pero finalmente es lo que Yo Soy; no es una presencia que se pone al servicio de ningún maestro. Ya que esa presencia es lo más bello que Yo Soy. Yo busco lo que Yo Soy y siempre que lo he encontrado, que Yo Sé. Y cuando lo encuentro eso que Yo Soy, todo Es. Esa es la paradoja de la libertad. Buscas el Yo y te encuentras al Io (Dios); buscas lo más tuyo, y te encuentras lo que es de todos. Así es la vida.
Ahora, ese cuerpo luminoso está con nosotros. Puede lanzarse a 10.000 km. de distancia. Una pequeñísima parte de eso es lo que hacía que pensáramos en un ser en Argentina y que pusiéramos un nombre delante y ya supiéramos cómo está, ya supiéramos cosas sobre él y pudieras testarle, pudieras sentirle… ¡Una gotita de eso! Pero podemos ir no sólo en la horizontal, también en la vertical. Para arriba y para abajo.
Así ahora si queréis me gustaría escuchar algún planteamiento que tengáis, o alguna pregunta, algo que no se entienda. A ver si podemos dialogar sobre ello y encontramos un camino para tener más claras las cosas. Por tanto, ¿qué es lo que levanta en vosotros? ¿Qué es lo que os hace dudar? ¿cúal es la seguridad, la experiencia del cuerpo luminoso en vosotros? ¿Qué podemos compartir en este día?