No. 251.
-"¿Cómo ejercita su desatino controlado un hombre de conocimiento en el caso de la muerte de una persona a quien ama?
Tomado de sorpresa, don Juan me miró extrañado.
-Digamos su nieto Lucio -dije-. ¿Serían desatino controlado los actos de usted en caso de que él muriera?
-Digamos mi hijo Eulalio, es mejor ejemplo - repuso con calma don Juan-. Lo aplastó un derrumbe cuando trabajaba en la construcción de la Carretera Panamericana. La manera como actué con él en el momento de su muerte fue desatino controlado. Cuando llegué a la zona de explosivos, casi estaba muerto, pero su cuerpo era tan fuerte que seguía moviéndose y pataleando.
Me puse frente a él y le dije a los muchachos de la cuadrilla que ya no lo acarrearan; me obedecieron y se quedaron allí parados alrededor de mi hijo, mirando su cuerpo maltrecho.- Yo también me quedé allí parado, pero sin mirar. cambié mis ojos para ver cómo su vida personal se deshacía, se extendía incontrolable más allá de sus límites, como una neblina de cristales, porque así es como la vida y la muerte se expanden. Eso fué lo que hice en la hora de la muerte de mi hijo. Eso es todo lo que uno podría hacer, y es desatino controlado. Si lo hubiera mirado, le habría visto quedarse quieto y habría sentido un grito por dentro, porque ya nunca más miraría su hermosa figura caminando por la tierra. En lugar de eso vi su muerte, y no hubo tristeza ni sentimiento. Su muerte era igual a todo lo demás."
No. 252.
"(...)Dijo que ya no iba a explicarme nada, porque las explicaciones sólo me forzaban a ser indulgente."
No. 253.
"Me disculpé. El me dijo que no me desperdiciara en disculpas tontas que no tenían el poder de cancelar mis actos."
No. 254.
"-Siempre te sientes obligado a explicar tus actos, como si fueras el único hombre que se equivoca en la tierra -dijo-. Es tu viejo sentimiento de importancia. Tienes demasiada (...)"
No. 255.
"-No des explicaciones - dijo don Juan con sequedad-. No hay necesidad. Todos somos tontos, toditos, y tú no puedes ser diferente (...)."
No. 256.
"(...) sólo pude alcanzar el éxito, tras haber obtenido cierto grado de dominio sobre el mundo de mi vida cotidiana."
No. 257.
"(...) Todo comienza con un solo acto que tiene que ser premeditado, preciso y contínuo. Si ese acto se lleva a cabo por un período de tiempo largo, uno adquiere un sentido de intento inflexible que puede aplicarse a cualquier cosa. Si se logra ese intento inflexible el camino queda despejado. Una cosa llevará a la otra hasta que el guerrero emplea todo su potencial."
No. 258.
"La convicción que tienen los nuevos videntes (...) es que una vida de impecabilidad lleva de por si, inevitablemente, a un sentido de sobriedad (...) (...) Ellos sostuvieron que los hombres impecables no necesitan que alguien los guíe; que por sí solos, mediante el ahorro de su energía pueden hacer todo lo que hacen los videntes. Lo único que necesitan es una oportunidad mínima; solamente necesitan estar conscientes de las posibilidades que los videntes han descubierto."
No. 259.
"(...) Se nos ha preparado para esperar instrucciones, enseñanzas, guías, maestros. Y cuando se nos dice que no necesitamos de nadie, no lo creemos. Nos ponemos nerviosos, luego desconfiados y finalmente enojados y desilusionados. Si necesitamos ayuda no es en cuestión de métodos, sino en cuestión de énfasis. Si alguien nos pone énfasis en que necesitamos reducir nuestra importancia personal, esa ayuda es real.
No. 260.
"-¿No quiere que lo ayude?
-¡Sólo puedes ayudarme si te lo pido!"
No. 261.
"Lo que verdaderamente necesitamos es sobriedad, y nadie puede dárnosla, ni ayudarnos a obtenerla, salvo nosotros mismos (...) Así que, al fin y al cabo, el procedimiento (...) es la impecabilidad en nuestra vida diaria."
No. 262.
"(...) la única razón por la cual necesitamos un maestro es para que nos acicatee sin misericordia. De lo contrario, nuestar reacción natural es detenernos a felicitarnos por haber avanzado tanto."
No. 263.
"La única ayuda concreta que has obtenido de mí es que yo ataco tu imagen de sí. Si no fuera por eso estarías perdiendo el tiempo conmigo. Esa es la única ayuda real que has obtenido de mí.
-Usted, don Juan me ha enseñado más que nadie en mi vida -protesté.
-Te he enseñado muchas cosas a fin de fijar tu atención -dijo-. Pero tú jurarías que esa enseñanza ha sido la parte importante. Y no es así. Hay muy poco valor en la instrucción. Los brujos sostienen que el descenso del espíritu es lo único que importa (...) Y (...) como bien lo sabes, depende del aumento de energía y no de la instrucción."
No. 264.
"(...) Dijo que a un guía se le llama "nagual" y que el nagual es un hombre o una mujer dotado de extraordinaria energía; un maestro dotado de sensatez, paciencia e increible estabilidad emocional (...)
Su extraordinaria energía les permite ser un viaducto que canaliza y transmite, a quien fuera, la paz, la armonía, la risa, el conocimiento, directamente de la fuente (...)"
No. 265.
"-Un nagual jamás le deja saber a nadie que él controla todo -me dijo-. Un nagual va y viene sin dejar huella. Esa libertad es lo que lo hace nagual."
No. 266.
"(...) la característica de la gente normal es que compartimos una daga metafórica: la preocupación con nuestro reflejo. Con esa daga nos cortamos y sangramos. La tarea de las cadenas de nuestro reflejo es darnos la idea de que todos sangramos juntos, de que compartimos algo maravilloso: nuestra humanidad. Pero si examináramos lo que nos pasa, descubriríamos que estamos sangrando a solas, que no compartimos nada, y que todo lo que hacemos es jugar con una obra del hombre: nuestro predecible reflejo."
No. 267.
"La importancia personal no es algo sencillo e ingenuo (...) Por una parte, es el núcleo de todo lo que tiene valor en nosotros, y por otra, el núcleo de toda nuestra podredumbre. Deshacernos de ella requiere de una obra maestra de estrategia (...)"
No. 268.
"Te tomas demasiado en serio (...) Te das demasiada importancia. ¡Eso hay que cambiarlo! Te sientes de lo más importante, y eso te da pretexto para molestarte con todo. Eres tan importante que puedes marcharte así no mas si las cosas no te salen a tu modo. Sin duda piensas que con eso demuestras tener carácter. ¡Eres débil y arrogante!"
No. 269.
"(...) Mientras te sientas lo más importante del mundo, no puedes apreciar en verdad el mundo que te rodea. Eres como caballo con anteojeras: nada más te ves tú mismo, ajeno a todo lo demás."
No. 270.
"(...) La importancia personal es nuestro mayor enemigo. Piénsalo, aquello que nos debilita es sentirnos ofendidos por los hechos y malhechos de nuestros semejantes. Nuestra importancia personal requiere que pasemos la mayor parte de nuestras vidas ofendidos por alguien."
No. 271.
"Los guerreros combaten la importancia personal como cuestión de estrategia, no como cuestión de fe (...) Tu error es entender lo que digo en términos de moralidad."
No. 272.
"El sentirse importante es una verdadera tiranía (...) Nos hace unos enojones insufribles. Debemos trabajar sin descanso para acabar con eso."
No. 273.
"(...) Los guerreros se preparan para tener conciencia , y la conciencia total solo llega cuando ya no queda en ellos nada de importancia personal. Sólo cuando son nada se convierten en todo."
No. 274.
"(...) Sentirse importante lo hace a uno pesado, rudo y vanidoso. Para ser hombre de conocimiento se necesita ser liviano y fluido.
No. 275.
"Don Juan explicó que el error de cualquier persona que se enfrenta a un pinche tirano es no tener una estrategia en la cual apoyarse; el defecto fatal es tomar demasiado en serio los sentimientos propios, así como las acciones de los pinches tiranos. Los guerreros por otra parte, no solo tienen una estrategia bien pensada, sino que están también libres de la importancia personal. Lo que acaba con su importancia personal es haber comprendido que la realidad es una interpretación que hacemos (...)."
No. 276.
"(...) Florinda admitió que siempre supo que era hermosa. Dijo que la belleza es un demonio que se engendra y prolifera cuando se le admira. Me aseguró que podía decir sin la menor duda que ese demonio es el más difícil de vencer y que si yo examinaba la gente hermosa encontraría a los seres más infelices que se puedan imaginar.
(...) Son seres desdichados, créemelo. (...) Aguijonéalos. Dales a saber que no estás de acuerdo con su idea de que son hermoso y por eso importantes. Vas a ver lo que pasa."
No. 277.
"El escarabajo surgió de un hoyo profundo y se detuvo a pocos centímetros de mi cara. Parecía mirarme, y por un instante sentí que cobraba conciencia de mi presencia, tal vez como yo advertía la presencia de mi muerte. Experimenté un estremecimiento. El escarabajo y yo no éramos tan distintos, después de todo. La muerte como una sombra, nos acechaba a ambos detrás del peñasco. Tuve un extraordinario momento de júbilo. El escarabajo y yo estábamos a la par. Ninguno era mejor que el otro. Nuestra muerte nos igualaba.
Mi júbilo y mi alegría fueron tan grandes que eché a llorar. Don Juan tenía razón. Siempre había tenido razón. Yo vivía en un mundo lleno de misterio y, como todos los demás, era un ser lleno de misterio, y sin embargo no tenía más importancia que un escarabajo (...)"
No. 278.
"Ser cazador significa que uno conoce mucho (...) Singnifica que uno puede ver el mundo en formas distintas. Para ser cazador hay que estar en perfecto equilibrio con todo lo demás; de lo contrario la caza sería una faena sin sentido. Por ejemplo, hoy agarramos una culebrita. Tuve que pedirle disculpas por quitarle la vida tan de repente y tan definitivamente; hice lo que hice sabiendo que mi propia vida se cortará algún día en forma muy semejante: repentina y definitiva. Así que, a fin de cuentas, nosotros y las culebritas estamos parejos (...)"
No. 279.
"(...) Hay en tí algo muy torcido y yo sé lo que es. Nada más me estas llevando la corriente. Toda tu vida le has llevado la corriente a todo el mundo y eso, claro, te coloca automáticamente por encima de todos y de todo. Pero tú mismo sabes que eso no puede ser. Eres sólo un hombre, y tu vida es demasiado breve para abarcar todas las maravillas y todos los horrores de este mundo prodigioso. Por eso, tu manera de darle cuerda a la gente es una cosa asquerosa que te hace quedar muy mal."
No.280.
"Explicó que los brujos habían desenmascarado a la importancia personal, encontrando que es, en realidad, la compasión por sí mismo disfrazada.
-No parece posible, pero así es -me aseguró-. El verdadero enemigo y la fuente de la miseria del hombre es la compasión por sí mismo. Sin cierto grado de compasión por sí mismo, el hombre no podría existir. Sin embargo, una vez que esta compasión se emplea, desarrolla su propio impulso y se transforma en importancia personal.
No. 281.
"-Cada uno de nosotros tiene un diferente grado de apego a su imagen de sí (...) Y ese apego se hace sentir como una necesidad. Por ejemplo, antes de que yo iniciara el camino del conocimiento, mi vida era una necesidad incesante. Años despúes de que el nagual Julian me tomara bajo su tutela yo seguía igualmente lleno de necesidad, quizá hasta más que antes.
Pero hay ejemplos de personas, brujos o personas corrientes, que no necesitan de nadie. Obtienen paz, armonía, risa, conocimiento, directamente del espíritu. No necesitan intermediarios. Tu caso y el mío son diferentes (...)"
No.282.
"(...) Tomemos de nuevo el tenerte lástima a tí mismo. Te era útil porque te sentías importante y digno de que mejores condiciones, de mejor trato, o bien porque no deseabas asumir la responsabilidad por aquello que despertaba la compasión por ti mismo (...)"
No. 283.
(...) al borrar tu historia personal, le quitaste el uso al tener lástima por ti mismo; para que la compasión por ti mismo funcionara tenías que sentirte importante, irresponsable, inmortal. Cuando esos sentimientos se alteraron en alguna forma, ya no te fué posible tenerte lástima.
No. 284.
"Don Juan dijo que su benefactor (...) insistía en que (...) comprendiera que no tener compasión no significaba ser grosero; ser astuto no significaba ser cruel; tener paciencia no significaba ser negligente y ser simpático no significaba ser estúpido. Le enseñó que esas cuatro disposiciones de ánimo debían ser perfeccionadas hasta que fueran tan sutiles que nadie las pudiera notar (...)
(...) - No tengas compasión de nadie, pero sé encantador (...) Sé astuto, pero muy decente. Ten paciencia, pero sé activo. Debes ser muy simpático y al mismo tiempo aniquilador (...)"
No. 285
"(...) Decía que un guerrero no sentía compasión por nadie. Para él, sentir compasión implicaba desear que la otra persona fuese como uno, estuviese en el lugar de uno; y que esa es la razón por la que se da una mano (....)"
No. 286.
"(...) Desde el momento que los guerreros son incapaces de sentir compasión por sí mismos, tampoco pueden sentir compasión por nadie. Sin la fuerza impulsora de la lástima por sí mismo, la compasión no tiene sentido.
-¿Quiere usted decir, don Juan, que a un guerrero nadie le importa?
En cierto modo, sí. Para un guerrero todo comienza y termina en sí mismo. Sin embargo, su contacto con lo abstracto lo hace superar sus sentimientos de importancia personal. Así, el yo se convierte en algo abstracto, algo sin egoísmo."
No. 287.
"(...) Un guerrero toma su suerte, sea la que sea, y la acepta con la máxima humildad. Se acepta con humildad así como es, no como base para lamentarse, sino como base para su lucha y su desafío.
Nos demoramos mucho para comprender eso y vivirlo por entero. Yo, por ejemplo, odiaba mencionar la palabra humildad. Soy un indio, y los indios siempre hemos sido humildes y no hemos hecho nada más que agachar la cabeza. Yo pensaba que la humildad no tenía nada que ver con el camino del guerrero. ¡Me equivocaba!. Ahora sé que la humildad del guerrero no es la humildad del pordiosero. El guerrero no agacha la cabeza ante nadie,pero, al mismo tiempo, tampoco permite que nadie agache la cabeza ante él. En cambio, el pordiosero a la menor provocación pide piedad de rodillas y se echa al suelo a que lo pise cualquiera a quien considera más encumbrado; pero al mismo tiempo, exige que alguién más bajo que él le haga lo mismo.
Por eso te dije hace rato que no entiendo lo que debe sentir un maestro. Yo sólo conozco la humildad del guerrero, y eso jamás me permitirá ser el amo de nadie."
No. 288.
"(...) La confianza de un guerrero no es la confianza del hombre común. El hombre común busca la certeza en los ojos del espectador y llama a eso confianza en sí mismo. El guerrero busca la impecabilidad en sus propios ojos y llama a eso humildad. El hombre común está enganchado a susprójimos;mientras que el guerrero sólo depende de sí mismo. Andas en pos de lo imposible. Buscas la confianza del hombre común, cuando deberías buscar la humildad del guerrero.hay una gran diferencia entre las dos. la confianza implica saber algo con certeza; la humildad implica ser impecable en lospropios actos y sentimientos."
No. 289
"-Mi benefactor no era partidario de regalar el conocimiento -dijo don Juan-. Creía que el conocimiento impartido de ese modo carecía de efectividad. Nunca estaba disponible cuando se lo necesitaba. Por otro lado, si el conocimiento era tan sólo insinuado, la persona que estaba interesada en él idearía el medio de alcanzarlo."
No. 290
"La Gorda narró (...) el acecho que ella misma había realizado a su costumbre de comer en exceso. El Nagual le había sugerido comenzar por el ataque a la parte más importante de tal hábito, relacionada con su trabajo de lavandera, pues ingería todo aquello que le ofrecían los clientes al hacer su recorrido, casa por casa, recogiendo ropa sucia. Confiaba en que el Nagual le dijese que hacer, pero el se limitó a reir y hacerle burla, afirmando que tan pronto como él le propusiera hacer algo, ella se esforzaría por no hacerlo. Insistió en que así eran los seres humanos: les encanta que se les diga lo que deben hacer, pero les gusta mucho más resistirse a hacerlo, de modo que llegan a aborrecer a quien los ha aconsejado."
No. 291
"-Qué puedo hacer por la Gorda? - pregunté.
- Nada - contestó-. Los actos de darse cuenta son siempre personales."
No. 292.
"(...) Lo más difícil del mundo, para un guerrero, es dejar ser a los otros (...)"
No. 293.
"(...) No creerás que es posible andar por la calle recogiendo gente para auxiliarla, ¿verdad?"
No. 294.
"(...) No sé que cosa cambiar ni por qué cambiar cualquier cosa en mis semejantes."
No. 295
"Me importan tanto mis semejantes (...) que no hago nada por ellos. No sabría qué hacer. Y si hiciera algo, siempre tendría la irritante sensación de estarles imponiendo mi voluntad con mis regalos."
No. 296
"(...) Los que se preocupan por los demás se preocupan por sí mismos y exigen que se reconozcan los méritos de quien lo merezca."
No. 297
"(...) para un espectador, ajeno a la situación, la conducta de los brujos podría parecer maliciosa, cuando en realidad no era nada menos que impecable.
(...)Los actos maliciosos son llevados a cabo por aquellos que buscan el provecho propio. Los brujos, por otra parte, actúan con un propósito ulterior que no tiene nada que ver con el proverbio personal. El hecho de que disfruten con su actos no se cuenta como provecho, sino más bien como una característica de su temperamento. El hombre común y corriente actúa sólo si hay alguna oportunidad de beneficiarse. Los guerreros, por otro lado, actúan, no por el beneficio, sino por el espíritu."
No. 298
"(...) como quizá veas algún día, un hombre es un huevo luminoso ya sea un limosnero o un rey, y no hay manera de cambiar nada; o mejor dicho, ¿qué podría cambiarse en ese huevo luminoso? ¿Qué?."
No. 299.
"(...) La impecabilidad de un guerrero consiste en dejar ser y apoyar a los demás en lo que realmente son. Desde luego, eso significa confiar en que los otros son también guerreros impecables.
-¿Y si no son guerreros impecables?
-<entonces tu deber es ser impecable y no decir palabra (...)"
No. 300
"(...) no puede hacerse nada peor que enfrentar sin más ni más a los seres humanos"